¿De qué te extrañas, fuego, si ya me conoces?

jueves, diciembre 13, 2007

Gógls me cayó mal (copiado de http://www.pacotorres.com/?p=140)

Eres de los que no quieres que te impongan cosas porque sí? ¿Crees que internet debe ser libertad? ¿Piensas que esa libertad se basa, por ejemplo, en que cuando dejas un comentario en una bitácora puedas hacerlo siendo tú mismo? Es decir, ¿independientemente de si estás registrado en tal o cuál sitio?
Pues entonces sigue leyendo: Desde hace unos días, los blogs alojados en Blogger (los que son ‘.blogspot.com’, vamos), perteneciente a Google, sólo permiten dejar comentarios identificados y con vínculo si estás registrado en el propio Blogger. Si no lo estás, sólo te permiten hacerlo con un ‘alias’ que no permite enlazar tu comentario a tu propia Bitácora, a menos que sea también de la plataforma de Google. La tercera opción es hacerlo como ‘anónimo’.
Antes, una opción permitía un enlace a otro sitio, a pesar de que no estuvieses registrado en su sistema. Ahora el que quiera comentar se encuentra con ésto. No es algo que puedan elegir los editores de los blogs.
Por esta razón, se ha decidido difundir este ‘post’ para que todo aquel que quiera sumarse a esta iniciativa, lo blogueé en su bitácora. Haz copy-paste y súbelo, dale difusión o bien modifícalo a tu gusto, o escribe tu propia versión, si te apetece que cualquiera pueda enlazar y opinar libremente en cualquier bitácora.
Desde aquí pedimos públicamente a Blogger que vuelva a permitir comentarios enlazados a otras páginas que no sean sólo las suyas.
También se ofrece la explicación de cómo exportar los contenidos de tu blog desde ‘blogspot’ a otras plataformas como, por ejemplo, Wordpress. Aunque hay otros muchos, como La Coctelera o Bitácoras
Algunos blogueros de referencia, como Enrique Dans, ya mudaron en su día desde Blogger a Wordpress. Aquí explica por qué lo hizo
Para quien quiera hacerlo, en el menú de Wordpress hay una opción para ello
Súmate a nuestra movilización. Contra la imposición y el monopolio.
Pásalo

martes, noviembre 07, 2006

Las letras en el rock

¿Los letristas del rock?

La Barranca. En varias de sus canciones hay un intento bien logrado de reflejar de manera fresca una sensación, una mirada o un concepto. Manuel Aguilera parece tomarse el tiempo para machetear una y otra vez las oraciones. Logra recrear atmósferas mexicanas de noches, playas o selvas, sin necesidad de -como alguna vez escribiría Xavier Velasco- pintar todo con sarapes y nopales. Y todo sin caer tampoco en clichés roqueros, que más bien parece buscar evitar. Las recomendaciones: Usumacinta, Día negro, Al final de la playa, El velo, etc, etc, etc...

Siouxsie & the Banshees. El espectro de la creatividad literaria de la Siouxsie está repartido entre varios discos. Los escritos de la Banshee reina a menudo traen a colación viejas películas de descuartizamientos, alaridos y descomposición, tanto física como social. Y sin embargo, también muestra que tiene un hermoso vocabulario bajo el brazo para escribir rolas amorosas, como "rhapsody" o "the last beat of my heart".

Leonard Cohen. ¿Ya qué se puede decir sobre este señor a quien poco le falta para convertirse en monumento? Quizás sólo que a quienes no lo hayan escuchado consigan las letras. Aunque no escuchen la música: lean las letras. Recomendaciones: Suzanne, The Future, Teachers, Story of Isaac.

Jaime López. Un humor agradibilísimo; una mirada satírica y penetrante de la vida urbana en el México peligroso y jodido: hay cosquillas que hacen a veces bailar a la lengua, sin importar barriada de origen. Hijo putativo de quien a continuación menciono.

Chava Flores. Si alguien supo retratar con humor agudo las contradicciones sociales mexicanas, cubriéndolas con albures descarados (si es que un albur puede serlo) pero sin tocar la grosería, fue don Chava. Prefirió las rancheras al rock, definitivamente, pero con textos que muchos "inspirados" roqueros ya quisieran tener bajo el ala. Mis favoritas: los gorrones, el entierro de Cheto.

Alice in Chains. Para todos aquellos que nunca se han metido droga alguna, hay en el disco Dirt una buena cátedra de uso, abuso y destrucción que puede servirles casi como experiencia virtual. Staley sabe poner las palabras donde más daño hacen. Letras que raspan la piel cuando son escuchadas. Recomendación: Man in the box, Angry chair; todo el Dirt.

Nick Cave. Cave ha explorado con distintas encarnaciones de su banda, los Bad Seeds, bastantes terrenos musicales ya. Pero su rock, blues, gospel, R&B, punk y new wave tienen un puente negro en común, más sólido que su espinazo, ya entrado en los cuarentaitantos. Canciones de amor que terminan en asesinato, de inundaciones terminadas en resignación, de magos y de homosexuales, de cabrones y de muñecas polvorientas. Gran parte del esfuerzo literario de Cave ha mostrado una muy notable evolución desde que comenzó a adquirir fama con The Birthday Party. Recomendaciones: el Murder Ballads, el Henry's Dream y varias de sus canciones sueltas.

Bunbury. Si alguien pega con el puño cerrado en el corazón dolido es Bunbury. Su trabajo literario con los Héroes giró 180° cuando se hizo solista. Bunbury empezó buscando a William Blake en las alturas de la decadencia y continuó el viaje solo regresando a las emociones básicas: las producidas por el desamor que no pide a quien lo recuerda tener siquiera un vasito de alcohol en la mano para hacerlo chillar. Y chillar cabrón. Recomendaciones: Todo el Flamingos y el Pequeño Cabaret Ambulante. De corridito, si es posible.

Radiohead. En Radiohead los significados de las letras no vienen de inmediato: son textos plagados de referencias a otros textos, que además se sustentan en el arte incluido en los CDs. Referencias al apocalipsis predicho por Bradbury, a las intrigas políticas en los ataques a Irak, al juego sucio en la vida laboral, al vacío espiritual y a su contraparte, la saciedad y complacencia de la vida plástica moderna. Recomendaciones: Harrowdown Hill (en el Eraser, de Thom Yorke), Sail to the Moon, Fitter, happier...

Corcobado. Aunque para mí Corcobado no se ha refrescado a sí mismo, tuvo una etapa explosiva en sus escritos durante una buena parte de su vida musical. En Corcobado no encuentro grandes recursos literarios, pero pedir eso sería como pedirle a Patti Smith que también tuviera bonita letra, ¿verdad?. En Corcobado las palabras cuentan historias de ciencia ficción que acabaron jodidamente mal. Son también astillas, o ladridos, o jalones al grillete que nos corta los tobillos. Cortes predilectos: La ladrada del afilador, Bicho salvaje, Papá ¿por qué nos cambiaron por pistolas?, Godiva, Dos corazones.

Pixies. Descendientes ruidosos y progresión lógica de la escena alternativa gringa ochentera, sobrinos desmadrosos de Sonic Youth. Black Francis construye historias que son interesantes porque apuntan a un camino pero le dejan a la propia imaginación darle muchas caras al final. Historias de mutilaciones, de incesto, secuestro y extraterrestres. El delirio de los Pixies para escribir prefigura al Nirvana de cinco años después. Recomendaciones: Cactus, I'm amazed, No. 13 baby.

Faith no More et al. Y aquí quiero decir Mike Patton en casi cualquiera de sus grupos. Aparte de tener una de las mejores voces del rock, las letras de Patton SON rock. Sin dar concesiones, sin ocultar ningún tabú, escupiendo a cualquiera que se digne a dirigirles demasiado tiempo la mirada, los textos -si se les logra retener- componen historias mórbidas y desquiciantes que sólo pueden haber sucedido en la mente de alguien que encontró al rock como el vehículo más a la mano para escapar de la normalidad. Zombis, placeres ocultos en el quirófano, ancianos que babean por menores de edad. En Patton existe la fascinación por hablar de lo que ya no está en onda, de lo que normalmente sólo se lee en los páginas sexuales más friksitas de internet o de lo simplemente estúpido; existe la fascinación por armar estatuas nomás por el gusto de luego derribarlas a patadas. Recomendaciones: das Schutzenfest, Surprise! You're dead!, The real thing, RV, y un largo etcétera...

martes, julio 25, 2006

Maratón de luces: Coisa ruim (Mala sangre)

Mala Sangre es una película portuguesa buena, pero sin llegar a más. Relata la historia de un matrimonio y sus tres hijos que cambian su lugar de residencia, yendo de la ciudad a un pequeño pueblo. La casa en que se mudan y el lugar en general va a modificar la manera en que la pareja -acostumbrada al pensamiento racional- aprecia los hechos en la vida.

¿Lo bueno? Excelentes actuaciones de la mayoría del reparto, unos diálogos perfectamente elaborados y con un sonido muy real. Una relato de fantasmas bien ambientado y que para todos los que nacimos en Latinoamérica, creíblemente cimentado. Una buena construcción del suspenso y muchos personajes excelentemente construidos: la relación machista y no exenta de problemas del matrimonio es del todo tridimensional.
¿Lo malo? La trama de la historia no es nada original: la casa antigua que guarda una historia de crímenes, dispuesta a ejercer su venganza a través de los nuevos inquilinos, tralalá. ¿Cuántas veces se reciclará esa historia? ¿Por qué los seres malignos siempre atacan poco a poquito y no aplastan como moscas a los humanos tan pronto ponen un pie en el umbral? (OK, no habría película, pero aún así...) Por momentos, parece una mezcla de Amityville, The Shining y The Others. Incluso, tiene muchísimos paralelismos con esta última, lo cual lleva a esperar momentos dramáticos que nunca suceden. Mala Sangre conduce la historia de una manera suave en la que no hay orgías de sangre ni monstruos, aunque todos los elementos en la película parecieran conducir a ello.
Mala Sangre también contiene muchos clichés: el antiguo padre que guarda un terrible secreto, la lenta posesión de algunos miembros de la familia (the Shining, et al), los aparecidos que sólo algunos pueden ver (the Others, the Shining, the Sixth Sense), un personaje muy similar al ama de llaves en The Others (aunque con sus diferencias). En resumen, es una película que copia todo de las películas de terror pero se mantiene en el género del misterio.

¿Mi calificación? 6 de 10, con todo y que los actores elegidos hicieron un muy buen trabajo.

Maratón de luces: Starfish Hotel

La primera película con cuatro estrellitas de las que he podido ver del festival: Starfish Hotel. Es una película japonesa muy propositiva que me recordó el cuento de Cortázar "Continuidad de los Parques", en el sentido de que la película va relatando la historia del personaje principal y su relación con un libro, siendo él parte del libro mismo.

Arisu, empleado bien pagado, tiene un desliz extra-matrimonial a la par que hace aparición -y posteriormente intromisión- un hombre vestido de conejo, quien se relaciona con el libro que Arisu está leyendo de su autor favorito. El hombre-conejo gradualmente va revelando que sabe más sobre Arisu que él mismo. La situación de Arisu se va complicando hasta llevarlo a un crimen en el que posiblemente él está involucrado -el de su propia esposa-. El argumento se cambia a sí mismo en un cruce de caminos, para dar vida a una posibilidad que antes no existía, merced a un personaje de la historia que no está contento con el desenlace de la misma.

Si dejo a un lado la cara con emociones escondidas permanentemente de Arisu, las actuaciones del reparto son bastante efectivas (y con eso no quiero decir que el actor Koichi Sato sea mal actor). Hay referencias directas a la Alicia de Carroll (el conejo que es perseguido una y otra vez por el personaje central, la caída en agujeros y entradas en lugares oscuros, el burdel de nombre Wonderland), pero me parece ser más un tributo de parte del director que pistas sobre la naturaleza de la trama. Desde que empieza la película descubre uno a un director de fotografía con mucho sentido de la belleza en composiciones centrales simétricas (no tan marcadas o frías como con Greenaway). En Starfish Hotel hay cambios sucesivos de tiempos, pero sin que esto complique demasiado las cosas. La trama es confusa, pero finalmente resolvible en la mente del espectador.

En escala de 1 a 10, la película se lleva un 8 (no la pongo en 9 por resultar en momentos un poquillo lenta y por el personaje tan expresivamente plano de Arisu). Muy recomendable, sin embargo.

viernes, julio 21, 2006

Maratón de luces, de oclayos

La jodimos con las películas. Está encima el Fantasy Filmfest en Múnich y la cagamos no comprando boletos para las pelis más prometedoras con tiempo: ya no hay boletos. Se nos cerró la puerta para ver Renaissance y A Scanner, darkly. Ni hablur, ya tendremos que batallar para conseguir la primera en video y esperar a que pasen la segunda en cines comerciales.

Me lancé ayer a ver Ils, película francesa ambientada en Bucarest y sus alrededores. La trama: una pareja francesa que vive en Rumania ve de repente su casona invadida por presencias no definidas. En un juego de nervios en el que empiezan a tratar de enfrentarlos, son derrotados continuamente y el resto de la película lo pasan huyendo de ellos.
Sí me hizo pegar varios saltos, cumpliendo con su función de película de miedo, pero el final y algunos puntos no muy lógicamente definidos en el argumento me dejaron un poco con el sabor de que le habían faltado "albóndigas" a la película.

Lo bueno de que a este país lleguen tan tarde algunas películas es que las reseñas de amigos estacionados en el nuevo mundo pueden ayudar a esquivar icebergs antes de siquiera prender máquinas. Desgraciadamente, no he tenido mucha retroalimentación con respecto a las pelis de este festival. A ver qué tal se portan la japonesa Starfish Hotel (que parece estar muy pachecona), la portuguesa Bad Blood, la española Somniac y mi gran expectativa, la francesa La science des rêves, con el Gael García, que ha hecho trabajos bastante decentes en el cine mexicano.

The black Godfather

No tenía hasta hace unos meses quién carajo era Andre Williams, hasta que el rey de Finlandia me lo recomendó con las siguientes palabras: Este cabrón es Elvis, James Brown, Johnny Cash, Martin Luther King y Bender el robot dobla-metales juntos en uno sólo..." Y aparte tuvo el detallazo de dispararme un boleto para que fuéramos a un concierto de él en el Monofaktur. Para que tuviera una idea de lo que me esperaba, me pasó unas rolitas.

Me encantó el ritmo del tipo y más me asombró saber que es tan antediluviano como los Stones (¡1936 el cabrón!), nomás que sin la fama.

En vivo fue otro puto mundo. El viejo negro que más bien resultó verde por lo jarioso prendió chingón a todos/as los presentes en ese que fue su último concierto de la gira europea. No éramos tantos como su trayectoria lo podría hacer a uno pensar, pero la voz, la serenidad y la energía con que nos fue explicando su percepción del r&b y el soul nos hizo la cuna necesaria para dejarnos llevar la noche entera. El momento preciso fue cuando decidió cantar "I can tell". Y ai estuvimos el rey de Finlandia y yo, nomás como pendejos con los ojos cerrados, viendo al hombre negro en esa atmósfera oscura volver a armar con la garganta lo más sentido que he podido escuchar en mucho tiempo. Andre me puso al día con ese concierto todos los años que me perdí de su música.

Al final no pude más que abrazar a mi compa y decirle "Cabrón, gracias".

martes, julio 11, 2006

Did I fall or was I pushed?

The Eraser está pocamadre...

Como que a Yorke no le hicieron falta más ingredientes para hacer de este un disco bueno. Nada sorpresivo viniendo del cantante de Radiohead (el disco parecería que incluye a toda la banda), pero bastante cumplidor, y con las esperadas rolas matadoras. Harrowdown Hill, sobre un asesinato mal encubierto relacionado con la invasión gringa a Irak y Cymbal Rush cumplen con las armonías melancólicas. redondito, con mucha cohesión entre pistas sin caer en monotonías. Consígalo en su red P2P favorita.

viernes, julio 07, 2006

Mi periódico del día de ayer y hoy (recortes)

Sí, ya se ha dicho. Demasiada información y por todos lados. Inútil, mucha.

Un carro volador capturado a través de Google Earth. Lo sitúan en una ciudad australiana. Llegué a escribirle a Yani que no sea culero, que si lo vio en su vecindario. Alguien que investiga que la coca-cola está hecha con sangre obtenida por medio de ritos satánicos me hace mear de la risa. Alguien más dice que el dolor en el humano surge por desear cosas. Japonesitos tocando tambores en Tokyoplastic. FeCal presidente de derecha y las protestas de izquierda que ya me están hartando por sonarme a pancherismo como forma de vida. Concurso de vectores premia a diseñador con conflictos del alma. Ferdinand Marcos murió hace mucho y hasta apenas me entero. Una ex-novia aparece de entre "el lado oscuro de la Academia". Escribe tres líneas y regresa a la sombra. Otra da a luz a una criatura rosada. Bettina aparece en mensajes viejos en mi aútluc, preguntándome que qué me trajo el conejo de pascua. Quizás no se acuerda que murió hace medio año. Ariel me manda a Einstein realizado con 9005 líneas vectoriales rectas (aún así, todavía nos falta para competir con los rusos). Reseñas de The Eraser (mañana escucharé con calma el disco) y lo que tenga que decir Radiohead sobre Tony Blair y el calentamiento global. Diez canciones más de rock -esta vez rock finlandés- para escuchar, cortesía del Rey de Finlandia. Articulista del periódico alemán Die Zeit se refiere a México como país sudamericano. Liz y las palabras fundamentalmente matadoras en su blog. Aprendo la diferencia entre Hentai, Ovu, Animé y Manga, la definición de ungehobelt, aprendo también que el celerífero fue el antepasado directo de la bicla. Algún día todo eso me servirá para un concurso de trivia, si no es que olvido todo de aquí a mañana. Another cop shot dead. LuisMi, U2 y Raphael, entre otros malhechores, hacen confesar a la gente, a través de listas, que sus rolas la hacen llorar. Un músico y letrista recuerda sin decirlo a Tristán Tzara y desordena en el piso las estrofas de su rola, sólo para leerse a sí mismo otro significado a las cosas que él dijo. En EEUU (¿dónde más?) el dolor hace música experimental... micrófonos de superficie en vidrios que el cantante rompe contra su cara. En África es la jodidez la médium: los instrumentos son tapas de refresco y varas, cordeles, latas. La historia del despojo en Latinoamérica, contada con los puños por Galeano. Veo de a ratos CNN, pero más por escuchar el acento británico que por interés al ciclorama de noticias que se muerde la cola para empezar a contar de nuevo las mismas cosas sobre sí mismo. Como yo, escribiendo estas líneas para tratar de aterrizar las cosas, decir Ey, párale que está por terminar el día de ayer.

Demasiada información. No por dónde empiezo sino ¿dónde es mejor terminar de leer?

jueves, junio 29, 2006

El esqueleto más choncho

Uno de los personajes más chidos de Marvel es el Ghost Rider. Es la historia de un motociclista quien es "infiltrado" por otro ser, el cual surge y toma posesión de su cuerpo bajo ciertas circunstancias. Cuando a su alrededor sucede un crimen, Johnny Blaze (o Daniel Ketch según la versión posterior de los noventas) se convierte en un esqueleto más mamá Dolores que cualquier vivo, enfundado todo en cuero y con el cráneo en llamas. Este ente, el Ghost Rider, se dedica a cazar criminales, castigándolos con su mirada de la penitencia, la cual les hace sentir el mismo dolor que inflingieron a sus víctimas, casi volviéndolos puré por dentro. Aunque los comics que me tocó leer (con Ketch) no eran los mejores dibujados del mundo, las historias eran cautivantes. Ketch no sabe qué pasa con él pero eventualmente conoce a un personaje oscuro -un enterrador- que al parecer está más enterado de lo que está sucediendo. Gradualmente salen a la ¿luz? conexiones con planos demoníacos en la que lo oculto y la tecnología se funden. Ghost Rider, cruza visual entre metalero de los ochentas y Charles Bronson haciéndola de vigilante nocturno, ya no sólo se enfrenta a humanos sino a muertos.
Ahora Marvel saca la película (al parecer con Blaze como alter-ego del Rider). Y estoy bastante tentado a morder la manzana.
Con las recientes películas de estos últimos años basados en héroes de DC y Marvel ya no sabe uno qué esperar. El Hombre Araña (creo que ya nadie lo llama así) ha estado pasable. Hubiera querido ver que apareciera Gwen Stacy, aunque Mary Jane actuada por la Dunst estuvo más que entrañable, y ahora con la aparición de Venom y el Arenero -y quizás ahora sí de una Stacy un poco papadona- para la 3 estoy a punto de volver a caer. Los 4F estuvieron ñoñísimos y los efectos visuales fueron de segunda clase. Diabólico (DareDevil) fue un bodrio que me dio coraje haber visto (y pagado por ello): una historia estúpida a más no poder con momentos vergonzosos como la lucha gratuita e insulsa entre DD y Elektra en el parque (por eso no quise ver Elektra). Batman me resultó decepcionante película a película (coño, ¿unos tibetanos le enseñan sus mejores secretos de lucha personal a un gringo al que acaban de conocer para que vaya a terminar con "los malos" en su país en vez de utilizarlos ellos mismos para sacudirse el dominio chino?). Supermán está por verse, con el actor que parece ser resultado de un casting para encontar al más parecido a Christopher Reeve que al personaje del cómic: a ver qué tal actúa. El Matón (Punisher) tuvo sus momentos jalados, pero estuvo bien construida. Los Hombres-X (X-Men) son a mi parecer los mejor llevados a la pantalla, con buenas actuaciones, relaciones complejas pero sólidamente contadas entre personajes, argumento coherente y buenos efectos. El Hulk a muchos conocidos no les gustó porque el monstruo se veía "muy de cómic" (???), pero a mí me pareció bastante buena, con un retrato psicológico más profundo del personaje central.
Los cortos siempre acaban siendo mejores que las películas en sí, y de Ghost Rider sólo he visto los cortos. La apariencia del personaje es congruente con el cómic (lo que no sucede con el traje negro de Spiderman 3); los efectos se ven bien realizados y aunque Nicholas Cage no es de mis actores favoritos, creo que es bueno y posiblemente haga un buen papel como Blaze.
Me intriga saber qué giro le darán a la historia de los personajes. Las demás películas de Marvel han utilizado la recontextualización (que sirve para captar a nuevos lectores, a quienes las historias de arañas radioactivas y viajes al espacio ya no les suenan a gran cosa) y Ghost Rider no será la excepción, seguramente. Espero que -a diferencia del cómic- la historia de los personajes no tenga al final puntos confusos. Tengo también dudas sobre si le dará un peso excesivo -como suele ser en las películas comerciales gringas- a las relaciones amorosas ñoñas, que si bien pueden ser toleradas a medias con otros personajes, con Ghost Rider nomás no. ¿El hombre que lucha con un demonio que lleva adentro y que lo hace matar sin que él sepa por qué, preocupado por una morra? Por favor no. Ojalá que la violencia en la película esté a la altura del cómic: en los cortos ya hay una secuencia de ruptura de cuello que no le pide nada a los videos caseros de Faces of Death. Espero que sólo sea una muestra de más.
Pero ya veremos... hasta el año que entra.